
- La tercera jornada del festival británico estuvo marcada por la lluvia, el barro y un público de edades muy diversas que bailó hasta la madrugada.
- Entre glitter, botas texanas, celulares guardados y grandes éxitos, la noche demostró una vez más la pasión con la que se vive la cultura festivalera inglesa.
La tercera jornada del festival británico estuvo marcada por la lluvia, el barro y un público de edades muy diversas que bailó hasta la madrugada. Entre glitter, botas texanas, celulares guardados y grandes éxitos, la noche demostró una vez más la pasión con la que se vive la cultura festivalera inglesa.

